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miércoles, 4 de mayo de 2011

ALZANDO EL VUELO

Siempre confió en la figura robusta e inteligente de su padre, por ello, cuando tenía un problema, acudía a él en busca de una solución. –Papá, siempre que ando por el jardín, las ortigas me arañan el cuerpo- dijo con voz de preocupación. –Mira cómo tengo todo lleno de granos- continuó casi llorando. Él, agarró a la pequeña a la vez que tomaba todo el aire que su capacidad pulmonar le permitió. Comenzó a soplar sobre ella para aliviar el intenso picor, casi sin darse cuenta, la vio sobrevolando el jardín, planeando, desplegando las alas en el aire.

22 comentarios:

No Comments dijo...

Y así fue cómo aprendió a volar y solucionó el problema de los picores.
Dulce cuentito para estas primeras horas de la mañana.

Un saludo indio

CYBRGHOST dijo...

Muy dulce.Me gustó.

Torcuato dijo...

Maravilloso. Con el amor y admiración hacia su padre, esta niña podía volar.
Muy bueno.
Un beso, Maite.

AGUS dijo...

Entrañable, cierto, aunque también advierto su lado, si lo tiene, más oscuro. Mucha realidad, mucha magia. Y varios puntos de fuga.

Abrazos.

bicefalepena dijo...

No sé porqué me ha recordado al Génesis.
Es fácil con los recursos de un dios solucionar problemas de andar por casa, lo difícil el prever sus consecuencias.
Un abrazo.

Rocío Romero dijo...

Uy, como madre histérica yo la hubiera sujetado muy fuerte ;-)
La imagen de la niña volando es muy muy hermosa, pero no acabo de decidir si se trata de un final feliz o de una consecuencia tremenda del exceso de amor paterno. Lo bueno de "bloggear" es que a lo mejor conseguimos la visión del autor :-). Felicidades Maitetxu, me ha gustado mucho aunque me deje pensativa, mmmm....

Patricia Nasello dijo...

Que la niña confiara ciegamente en el padre no significa que él tomara siempre buenas decisiones. Su actitud, creo, la ha puesto en peligro, alejándola quizá de modo definitivo.
Me llega como un micro dulce, sí, pero también muy dramático.

Besos, Maite

Anita Dinamita dijo...

Precioso cuento, si al final la niña tenía alas!!! No hay como un buen soplido para aliviar el picor de ortigas ni como un buen cuento para un miércoles-lunes (ayer fue fiesta aquí)
Abrazos

Propílogo dijo...

Me gusta, Maite. Y coincido en que te deja pensando en dos o tres cosas: en que el padre la deje escapar, o en que la suelte; en que ella planee con sus alas... y esto te hace volver a leer y ver que ella confiaba en él... curioso, pero estas vueltas en la relectura, ni salen ni entran por el mismo sitio cada vez.
Saludos

Lola Sanabria dijo...

Es bonito confiar en el padre para calmar un escozor. Es bonito que un soplo de él te eleve por los aires. El padre, ese ser que todo lo puede.

Besos volados.

Maite dijo...

No comments: la mayoría necesitamos un pequeño empujón para echar a volar ;)


Cybrghost: gracias Cyb, disfrutemos de ese dulzor entonces.


Torcuato: los padres, cuando saben hacerlo, dan seguridad y eso ayuda mucho para poder alzar un vuelo sano después.


Agus: realmente yo no le puse tinte oscuro, pero si tú lo viste, sin duda lo hay, o al menos...lo puede haber. Un beso.


Bicefalepena: a mí no me parece que, ni aún teniendo poderes, sea tan fácil de resolver esas urgencias domésticas, o al menos hacerlo bien, siempre es complicado hacerlo bien, y más cuando se trata de padres e hijos. Besos.


Rocío Romero: jejejeje, pues este micro habla de cómo enseñar a volar, así que, un día u otro, la tendrás que dejar surcando ese cielo u otro ;) Un besazo grande


Patricia Nasello: pues nunca se sabe lo que puede haber detrás de una historia, pero yo creo que la confianza es real y que ese vuelo es natural, solo necesitaba ese pequeño empujón. Abrazos!


Anita Dinamita: todas las niñas tienen alas ;) a no ser que se las corten :(
Suertuda, de fiesta ¿eh? Besos


Propílogo: debe tener razón Agus con lo de los puntos de fuga, espero que el micro, por eso, no se desinfle ;)


Lola Sanabria: muy aguda tu visión, Lola, poco más que decir, solo un fortísimo abrazo que dejar.

TORO SALVAJE dijo...

Es buenísimo.
Lo interpretes como lo interpretes.
Me gusta.

Besos.

depropio dijo...

Se lo he contado a mi hija y le ha encantado (claro, ella se queda con una interpretación a su nivel) y eso es buen síntoma.

vittt dijo...

caramba, qué bonito.

POEMAS dijo...

Me encanta tu web, si te interesa Intercambiar enlaces, contactate admin@poemas.com.ar.
Felicitaciones! :)

Un tipo dijo...

Ah, me encantó, Maité. Es mágico. Recibiendo alas, aprendiendo a volar.

¿Me habré elevado? Claro que sí.


Abrazos.

manuespada dijo...

Tierno y mágico micro, me pregunto cómo será tener una hija hada. Besos.

Daniel Sánchez dijo...

Muy bella la imagen del final.

Sucede dijo...

Muy bueno Maite.
La cosa va de alas...
Un abrazo!!

Elèna Casero dijo...

¡AH'¡QUÉ BONITO. Que tierno, aunque mira que he imaginado yo que era una abeja, aunque tuviera picores

Un abrazo

Elysa dijo...

Qué bonito, es importante el apoyo paterno, consigue que su hija crea que es posible volar.

Besos.

Maite dijo...

Toro Salvaje: gracias! me alegra que te gustara. Besos.


depropio: Fernando, que sepas que esto es lo mejor que me podías haber dicho en un comentario tuyo. Un fuerte abrazo!


vittt: ojalá todos tuviéramos alas. Besos.


POEMAS: te doy la bienvenida, espero que disfrutes de lo que leas. Abrazos.


Un tipo: seguro que sí, mira tus pies, seguro que no tocan el suelo ;)


manuepada: creo que esa pregunta te la puede responder Fernando Vicente ;)


Daniel Sánchez: es como la imaginación, que siempre echa a volar :D


Sucede: sip, va de alas y altos vuelos. Abrazos.


Elèna Casero: jajaja, bueno, pues si quieres que sea una abeja, por ti, lo será ;)



Elysa: en determinadas edades el apoyo paterno o de una figura que sea referente en tu vida es imprescindible, sin ese referente, seguimos con los pies pegados a la tierra.