Visitantes

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Microrrelato: EL HURACÁN IRENE

Como un huracán, Irene pasó por las habitaciones llena de rabia, destrozándolo todo. Juró comenzar una nueva vida, sin insultos, ni vejaciones. Al llegar al portal pensó por última vez en su casa; la imaginó sucia y desordenada. Le sobrevino el convencimiento de que él se pondría furioso cuando volviera. Irene dio media vuelta, tomó el ascensor, y subió de nuevo hasta el piso. Se apresuró a limpiarlo todo, antes de que él regresara.

32 comentarios:

AGUS dijo...

Esta pieza esconde muchas sombras detrás, unas más amables que otras, y el lector puede elegir la que considere más oportuna. A mí me parece un texto que define muy bien el concepto de huida, con todos sus elementos y con todo lo que implica.

Abrazos.

Mar Horno dijo...

Quiere huir pero yo creo que sólo lo consigue a medias. Cuando vuelve al piso a limpiar para que él no se enfade, se queda en el intento de romper con su vida. Es una situación que se produce más de lo que nosotros creemos. Un beso.

Luisa Hurtado González dijo...

Mira que las personas somos a veces increiblemente tontas. Me ha dado mucha pena tu protagonista y me quedo completamente en ascuas: lo limpio y ordenó todo pero ¿se fue?
Solo eso importa.

manuespada dijo...

El miedo al cambio, a lo desconocido, al qué pasará si... Al final, romper por lo sano es muy saludable, pero cuesta mucho, incluso a personas que no están tan al extremo como tu personaje. Muy buenos matices, Maite. Besos.

XAVIER BLANCO dijo...

Muy buen micro. Valor y miedo, razón y corazón, la vida siempre es un camino que se bifurca una y mil veces. Pocas palabras para decir mucho.
Un abrazo

No Comments dijo...

Define muy bien la rabia que acumulan algunas personas en algunas situaciones pero que al final no son capaces de llevar a sus últimas consecuencias y reculan por miedo, rutina...

Un saludo indio

Odys 2.0 dijo...

Quizá solo sea un ensayo antes de desatar la tormenta real. Esperemos que sí :-)

Anónimo dijo...

mi critica: hecho de menos el sueño de Irene, cuando llena de rabia barre el mundo cruel. arrepentida del sueño y lo de su casa, descubre que la rabia no se borra con rabia. Es una critica con cariño :)

Anónimo dijo...

algo más a añadir a mi anterior comentario... Irene decide ser brisa... y una noche a él lo despierta una suave brisa. Irene ya no está.

Maite dijo...

Agus: más que un acto de huída es un acto de valentía, aunque se quede en conato.


Mar Horno: así es, Mar, pasa más veces de las que debiera. Aunque solo fuera una, ya serían demasiadas. Besos.


Luisa Hurtado: eso lo dejo a la elección del lector ¿tu prefieres que sea libre? pues entonces...se fue, eso sí, dejándolo todo en orden. Tal vez esa fuera la fuerza que necesitaba para romper las cadenas.


manuespada: has captado cada uno de los matices, que a veces son más difuminados de lo que exponemos.


Xavier Blanco: la vida es un sendero lleno de bifurcaciones, cada camino que se toma es una decisión, y una nueva vida, una nueva página en blanco, lista para escribir.


No comments: menudas dos palabras has utilizado, miedo y rutina... con eso me quedo.


Odys 2.0: seguro que sí!! yo siempre deseo lo mejor para mis personajes ;)


Anónimo: eso es como combatir el fuego con fuego. Irene no creo que quiera ser brisa, sino ser un verdadero huracán, ser por fin ella misma.

TORO SALVAJE dijo...

Está presa de si misma.

Besos.

Cybrghost dijo...

Espero que al menos, después se fuera igualmente. Desgraciadamente es un micro que puede ser muy realista.

Elysa dijo...

Dar el paso y cambiar suele ser difícil para muchos, y en el caso de Irene aún más, los insultos y las vejaciones han roto su autoestima. Un buen micro con mucha profundidad, Maite.

Besitos

Gotzon dijo...

Aupa Maite, lo he añadido a la lista de Microrrelatos contra la violencia de Género.

Adivín Serafín dijo...

Ese ser humano, tan humano que se deja avasallar por tantas cosas que juegan en su contra.

Blogsaludos

Lola Sanabria dijo...

¡Cuántas renuncias esconden miles de malos tratos! Amargo y bueno, Maite.

Besos dobles.

Anónimo dijo...

Entonces no entiendo a Irene. Tiene alma de huracán, pero vuelve a meterse en el frasco a que le pongan la tapa. ¿es eso? ¿Es que tiene Irene miedo a convertirse en su captor? No quise combatir fuego con fuego con mi propuesta. Además, supongamos que Irene un día se va... ¿como se iría? ¿nos has narrado el primer intento de Irene? ¿Llegará el día que Irene se vaya? y si ese es el caso, ¿lo hará como huracán o sufrirá Irene una transformación -al no querer combatir fuego con fuego- y se irá de otro modo? No se, creo que Irene debió de haberse ido al primer intento. Si no acabará explotando, el edificio y generará victimas inocentes... como ella. O mejor, convertirse en suave brisa e irse con la primavera, con la vida. Esa era mi propuesta.

vittt dijo...

marcharse sólo vale la pena si consigue uno no llevarse la mierda consigo.

Anónimo dijo...

Entonces no entiendo a Irene. Me parece contradictoria.

(O, -dicho con carño- puede ser que tú no hayas captado el verdadero alma de Irene)

1) Un huracán no se dejaría meter en un bote a que le pongan la tapa. Y dices que Irene es un verdadero huracán.

2) Tu Irene debió de haberse ido si es un verdadero huracán. ¿O acaso nos has narrado un primer intento? ¿conseguirá Irene irse como huracán? ¿Cuando? ¿porqué no nos has narrado ese momento final? Creo que hubiese sido más exacta esa pincelada del alma de Irene: cuando se va. De lo contrario no nos dices que es un verdadero huracán. Por eso se me ocurrio lo da la transformación en brisa.

3) Además si Irene no se va -siendo un verdadero huracán- llegaría el día que el edificio explotaría y habria victimas, en este caso generadas por ella. Se hubiese convertido en su captor: un generador de victimas.

4)Dices que "Irene no quiere convertirse en brisa, sino ser un verdadero huracán, ser ella misma" Yo digo que dejó de ser ella misma cuando retrocedió en el portal. Ahí Irene dejó de ser un huracán. Vuelvo a decirte lo mismo: se lo pensó, no quiso ser huracán, no quiso más violencia, y dejó pendiente que es lo que iba a ser... yo propuse brisa. Creo que Irene quiere irse pero creo que no quiere emplear la fuerza. Estoy convencido que irene, al volver, quiso dejar de ser un huracán.

¿Ahora para ti, al recogerlo todo...¿ que es Irene?

montse dijo...

Solo es un microrrelato, ¿qué costaba dejarla marchar?

Nicolás Jarque dijo...

Maite, ser valiente con uno mismo en situaciones así es complicadisimo y más aún cuando temes a otra persona. Pero hay que serlo, aguantar insultos y golpes... nunca. Es cierto que hay que ponerse en esa piel.
Me ha encantado el título y como lo has hilado con tu protagonista.
Un abrazo.

Elèna Casero dijo...

Huida pero no tanto. Huida con el miedo a lo que pueda pasar. Sombras y rincones en una vida que se quiere dejar atrás


Un abrazo

Torcuato dijo...

Habrá tantas Irenes por ahí.
Un beso, Maite.

Anónimo dijo...

El huracán Irene fué Irene antes que huracán, por eso creo que después del caos necesario y para poder continuar con su aquí y su ahora necesitó reordenar su casa, su vida... para ella y no para él. Así que me quedo con que se fué, claro que si, pero llena de fuerza, de compromiso y respeto, restableciendo de nuevo la confianza, con su vida reordenada, porque solo así el recuerdo queda pero es posible canalizar su dolor.

Un abrazo

Juani

Kum* dijo...

Preferimos lo que nos hace infelices al cambio, al vértigo que produce el vacío de lo nuevo. Apego y domesticación... grabados en vena.

Demasiada gente de compras o frente al televisor.

¿Qué esperamos, pues?

Besos payasos.

Gemma dijo...

Coincido con los comentarios elogiosos precedentes: es una pieza llena de aristas, de acciones y reacciones a un tiempo. Pura contención pese al título.
Un abrazo, Maite

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Que difícil es deshacer el nudo del secuestro emocional! ¡Cuántas ganas de desaparecer por completo congeladas! ¡Cuanto pánico acunado a la luz del no habrá otra vez!

¡Que bien reflejas, en tan pocas palabras, esa desazón, ese sinvivir!

Enhorabuena, Maite. Me descubro.

Maite dijo...

Toro Salvaje: presa al fin y al cabo.


Cybrghost: es lo que tiene la ficción, y más en microliteratura, que cada lector puede elegir su final :D


Elysa: hasta los cambios más sencillos siempre dan un poquito de miedo. Gracias, Elysa. Besos.


Gotzon: gracias!!! un honor ;)


Adivín Serafín: los hay que también luchan contra la adversidad, como tú ;) Besos


Lola Sanabria: así es, Lola, una triste realidad. Besos redoblados.


Anónimo: gracias por tus aportaciones.


Vittt: por eso subió a limpiar, para no llevarse la mierda :p


montse: tú eres el lector, en tu mano está ;)


Nicolás Jarque: gracias por el comentario.


Elèna Casero: gracias por tu reflexión!


Torcuato: espero que cada vez haya menos...


Juani: como he dicho por ahí arriba, el lector tiene el poder de elegir. Tu reflexión es bonita. Abrazos.


Kum*: otra reflexión, muy...kum* :)


Gemma: Gracias por el comentario.


Pedro Sánchez Negreira: gracias, Pedro, por tu comentario tan visceral. Me alegra que te haya gustado.

Anónimo dijo...

!perdon por la repeticion de mi comentario anterior! Jajaja pense que le daba mal al boton de publicar, se borraba el mensaje y no se publicaba!!!! Jajaja perdon perdon y perdon jajaja

Ximens dijo...

En tu breve relato se condensa la aniquilación de la autoestima que el maltrato produce. Lo que le ocurre a Irene, ese retorno, no deja de ser la manea con la que los ganaderos sueltan a sus animales en las praderas, en este caso la concepción de "hasta que la muerte os separe".

Juglar dijo...

Ese "paseo huracanado" hasta el portal lo ha dado Irene muchas, muchas veces.
Quizás, algún día, traspase el umbral... antes de que sea demasiado tarde.
Muy buen relato.
Pasaba por aquí y me encontré a Irene.
Volveré, si no te importa.

Anónimo dijo...

El huracán, sin llegar a tormenta, termina siendo brisa sumisa... Una situación tan triste como habitual, y con muy malas consecuencias.

Un beso.

Luis