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martes, 31 de agosto de 2010

LA HERENCIA DEL ABUELO

Jamás me había interesado por la lectura. A lo largo de mis 38 años habrían caído en mis manos alrededor de una docena de libros, sin haber logrado terminar ninguno. Sentado en el sillón del abuelo, observaba la inmensa biblioteca sin saber muy bien qué hacer con ella. De pronto sucedió algo inesperado. Sonidos extraños salían de los tomos, como en auténtica rebelión. Al instante, la historia de Romeo y Julieta cayó de la estantería superior, desgajándose en pedazos. De La Metamorfosis salieron miles de insectos que subían sin piedad sobre mi cuerpo. La Sombra del Viento ardió en llamas, poniendo en peligro toda la estancia y Don Quijote De La Mancha se encaramó a las aspas del ventilador, dando vueltas de gigante. Ante tal caos, El Diario de Anna Frank cerró la puerta con llave, recluyéndome en la penumbra de aquel cuarto. Ahora, sentado junto al Hobbit, termino el segundo volumen de El Conde de Montecristo.

28 comentarios:

Alberto Flecha dijo...

¡Ahora le falta escapar de ese Castillo de If!
Me gustó, Maite. A este hombre le pasó como a Don Quijote, pero en un instante.

Un fuerte abrazo.

Maite dijo...

Eso es Alberto, se dió cuenta de que los libros tienen casi todas las respuestas, y nuestro querido Conde, muy probablemente, le liberará de su cautiverio. Un fuerte abrazo.

Gotzon dijo...

Yo quiero el sillón del abuelo! jajaja

Fantástico relato Maite.

Pablo dijo...

Y luego dicen que leer es bueno... Madre, que peligro! Fenómeno el micro, Maite, sobre todo por dejar claro que la lectura puede ser la mayor de las aventuras.

Manuel dijo...

Como para no ponerse a leer. A saber lo que te hace esos bichos sino.

Maite dijo...

Gotzon, el sillón iba incluído en la herencia, así que...ponte cómodo ;-) Un abrazo

Maite dijo...

Pablo, efectivamente, esa es otra de la líneas de conexión en este micro, la capacidad de vivir aventuras a través de los libros. Me alegra que hayas hecho tan buena lectura. Un abrazo.

Maite dijo...

Manuel, seguro que nada malo, pero yo por si acaso...no lo prabaría ;-)

Víctor dijo...

Buen micro, Maite. Me gustó porque hace muy poco escribí un relato (que voy puliendo poco a poco) con un tema similar: el de la biblioteca. Si lo cuelgo te aviso.

Un abrazo.

Anonima Mente dijo...

jajaj qué buenísismo el relato, genialidad en estado puro!

Maite dijo...

Víctor: estaré encantada de ver tu visión sobre el tema. Avísame. Un abrazo.


Anónima: dejemos la genialidad para los genios ;-) Muchísimas gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.

Anita Dinamita dijo...

Menuda aventura, no sé si después de leer esto podré ir a la biblioteca... con lo que hay por ahí suelto.
Abrazos!

Patricia dijo...

Sólo Gandalf, o Merlín (parecen dos pero es el mismo) podría sacarte de este apuro. De los apuros se aprende. ¿Dónde estarías mejor?

Saludos cordiales

Maite dijo...

Anita: yo creo que ahora deberías ir más que nunca, yo creo que tú eres una mujer aventurera!! :-)


Patricia: yo creo que la obra de Alejandro Dumas le dará la solución sin necesidad de acudir a la magia. De todas formas, tienes razón, ahí sería uno de los sitios donde menos se sentiría el cautiverio. Un abrazo.

Chula dijo...

Te superas con cada texto Maite, tienes una imaginación prodigiosa y es un placer leerte. Espero que en el próximo bajes de nivel porque ya no podría demostrarte mi admiración.
Ay.

Claudia Sánchez dijo...

¡Es un micro excelente Maite! coincido con Pablo en que el lector siente la aventura que puede caber en un libro. Me gustó mucho!
Saludos!

vittt dijo...

no me interesé por la lectura hasta que la lectura se interesó por mí.

Maite dijo...

Chula: menuda exageración de comentario!! no obstante, te agradezco mucho el cariño que de él se desprende. Un fuerte abrazo.



Claudia: ese es el espíritu, abrir un libro y dejarte sorprender. Lo mismo que yo me estoy sorprendiendo por vuestros gratificantes comentarios. Un abrazo grande.

Maite dijo...

Vittt: has hecho una magnífica conclusión. Gracias por este aporte de gran valor. Un abrazo.

Manuel dijo...

Como para no leer, con el hobbit cabreado al lado.

manuespada dijo...

Muy buen micro, un ejemplo de intertextualidad bien utilizada.

Maite dijo...

Manuel: ¿y por qué le ves al hobbit cabreado? yo lo veía ahí, sentado plácidamente leyendo el Señor de los Anillos.



Manu: es una pequeña tela de araña donde un texto, un tema, atrapa otros diferentes. Gracias por pasarte. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Genial¡¡¡¡ me encantóoooo¡¡¡¡ ya te pediré permiso para usarlo en la biblio... ya sabes para alguna actividad de animación a la lectura viene de lujo

Juani

Maite dijo...

Jejeje, pues fantástico, tuyo es para utilizarlo en la biblio. Un beso.

Juan Vásquez dijo...

Este micro me parece apasionante, aunque me repito (no aquí, sino que siempre lo digo): Muchos son los libros y pocas serán las lecturas. Eso me pone un poco triste. casi angustiado, supongo que es la muerte ¿no?

Maite, la aventura continua en este blog, rico micro.

Maite dijo...

Gracias Juan, efectivamente, tu frase es muy buena "muchos los libros y pocas serán las lecturas" por eso hay que hacer lo que sea para atraer lectores, y por cierto, el formato micro creo que tiene mucha labor y muchos puntos en ese sentido.
Si tu interpretación es la muerte, pues así será, aunque el que esté leyendo el Conde de Montecristo creo que le da más un aire de salvación ;-) ¿no crees?
El micro termina como el lector quiera que termine. Un fuerte abrazo.

Juan Vásquez dijo...

Bueno, también me refería a los libros que yo quisiera leer, son muchos y cada vez hay más y más. decía lo de la muerte es por la dimensión de deseo de lectura versus el estimado promedio de vida..lamento mucho no ser tan preciso como se debe con mis palabras. Pero ya verás, yo sé que mejoraré en mi carrera como comentarista profesional.

Feliz Fin de semana Maite

Maite dijo...

Entendido Juan!!! y la culpa que es seguro, seguro, seguro, mia, ahora ya lo he entendido :-D tras el descanso del fin de semana, las neuronas me funcionan mejor, además reconozco que tú ya eres comentarista profesional. Un fuerte abrazo.