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miércoles, 14 de julio de 2010

EL CASO 1474

Nueve muertes violentas habían tenido lugar en la ciudad. En los últimos meses, un asesino en serie tenía en jaque a la policía de Nueva York. El ensañamiento con sus víctimas era brutal. Los cuerpos, todos ellos mujeres, aparecían descuartizados en los asientos de sus automóviles, con la matrícula, a modo de collar, colgando del cuello.
No parecía existir un móvil aparente. Orson pasaba veinticuatro horas frente a sus notas tratando de dar con la clave de aquel rompecabezas. Sólo contaba con unas placas de coche y nueve mujeres asesinadas. El policía volvió a repasar cuidadosamente todas las pistas. Sabía que las víctimas eran alemanas o descendientes de nacidos en el país germano. También que todas las matrículas estaban conformadas por los mismos números, 1474, pero dispuestos en distinto orden en cada una de ellas. Y que los botones de las ropas que vestían los cadáveres habían sido arrancados. Daba vueltas a esos datos en su cabeza una y otra vez.
Tras pasar otra noche en vela, Orson, excitado, hizo unas cuantas llamadas desde el teléfono de su despacho y movilizó a sus hombres de confianza, quienes siguieron sus instrucciones al pie de la letra, sin hacer pregunta alguna. Cuarenta y ocho horas después, Solomon Weis, era detenido.
Cuando todo se tranquilizó, los compañeros de Orson quedaron expectantes a la espera de una explicación. La pista definitiva se la había dado la kipá encontrada en uno de los coches. Ese atuendo religioso judío sólo podía pertenecer al asesino, y en él quedaban restos del ADN de la persona que andaban buscando.
Tirando del hilo, fue atando cabos. El origen alemán de los objetivos, la combinación de los números de las matrículas, el arrancar de las ropas el símbolo de en lo que se convertían los cuerpos exterminados por los nazis, y al fin la palabra que se podía formar combinando las letras que aparecían en las matrículas de los automóviles, AUSCHWITZ-BIRKENAU.
Ya sólo quedaba encontrar a alguien cuya madre o abuela hubiera estado en ese campo de concentración para mujeres, con un número de presa que contuviera las cifras 1474. La habilidad de sus compañeros y el programa informático que cruzó aquellos datos con los obtenidos en los archivos del campo de exterminio, hicieron el resto.
Orson había logrado descubrir la venganza pertrechada por el nieto de Esther Wetzler, una de las pocas judías que pudo sobrevivir al genocidio, pero no pudo librarse de morir a manos de su amante, para que no descubrieran su relación. Esther había accedido a satisfacer los favores de Arthur Baer, comandante de las SS en Birkenau, del que tuvo una hija antes de morir, la madre de Solomon.

16 comentarios:

poemasdelacarpetaazul dijo...

¿Cómo pretendes que pueda sorprenderte ya la trama de ninguna película?
¡Menuda historia!
¿Cuándo empezamos a rodar?

Besotes.

Maite dijo...

No estaría mal que alguien rodara un corto con un cuentito de estos ¿eh? Soñar es gratis. Un beso.

Ángel dijo...

Jopé! Esto ya no es un microrelato. ¡Es todo un Thriller!.
Enhorabuena y un beso enorme.

Maite dijo...

Jejeje, gracias Angel, si has llegado hasta el final...ya me doy por satisfecha ;-) Un besazo

Gotzon dijo...

Da para una novela, voy a releerlo...

Maite dijo...

Gotzon, podría ser un primer borrador del argumento de una novela. Reléelo y luego me cuentas. Un abrazo

Anonima Mente dijo...

La verdad es que como dicen otros comentaristas es toda una novela, condensada en unas lineas...buen argumento para un corto, a ver si lo consigues. Enhorabuena!

Maite dijo...

Anónima: gracias por tu comentario. Eso que dices, es algo más que un sueño. Un abrazo.

Alberto Flecha dijo...

Me ha gustado mucho el estilo, Maite, se engancha uno rápido a la lectura. En mi caso me convence un poquito menos la historia en sí misma, supongo porque es un tipo de relato muy trillado el relacionado con los campos de concentración y sus consecuencias. Pero el relato en sí mismo te ha quedado con bastante fuerza. Enhorabuena.

Un abrazo
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Maite dijo...

Gracias, Alberto. Pretendía hacer un relato de intriga, independientemente del tema que lleve hacia él. A veces no importa tanto que sea un relato de asesinatos (que los hay a millones) si no de que la fórmula de contarlo sea diferente. No sé si aquí lo habré logrado. Un abrazo fuerte.

Miguel Baquero dijo...

Muy buena trama, sí señora, con un poquito más de tratamiento puede dar lugar a un cuento excelente. Enhorabuena

Maite dijo...

Me alegra mucho que te haya gustado el relato y que te hayas animado a participar con tu comentario. Un abrazo.

Juan Vásquez dijo...

Me pareció un texto bueno, de verdad que sí está reducido, porque, si se quiere, puedes expandirlo mucho más. Abriendo detalles y mucho más suspenso. Incluso creo que puede ser uno de eseos cuentos cortos (no tan breves) que se daban al publico en dos o tres entregas de periódicos o revistas.

Maite dijo...

Juan Vásquez: me costó mucho no dejarlo más extenso, y también me resultó imposible reducirlo más. Lo tengo guardado en el cajón de los posibles relatos novelados, es decir, un poquito más amplios, dándo más carrete a la intriga del principio, sin mostrar las pruebas tan pronto

Juan Vásquez dijo...

Maite hay textos que, a pesar de nuestro deseo de que sean breves, ellos tienen otra naturaleza. Son Grandes!, cuando lo dejes salir estaré feliz si me lo muestras.

Maite dijo...

Así lo haré, Juan, un abrazo!!!