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lunes, 24 de octubre de 2011

Microrrelato: DESTEJIENDO VIDAS



El gato de la abuela, cansado de pasar años maullando y sin más objetivo en la vida, comenzó a arañar a la pobre anciana, enganchándola con saña entre sus uñas. Así fue destejiéndola poco a poco, hasta que un día, hecha un ovillo, desapareció la buena mujer.

29 comentarios:

montse dijo...

No sé por qué he visto una anciana fallecida y un gato desesperado y solitario...no sé si era esa tu intención.

No Comments dijo...

Me recuerda a mi abuela, que no sin su gato no es nada, qué pobre. Muy real.

Un saludo indio

R.A. dijo...

A mí este me a gustado mucho por dos debilidades mías: los micros com ancianos y lo surreal.

Que sea el gato ese animal tan misterioso, indomable y divinizado por los egipcios el que deshaga la vida es un acierto.

Abrazo

Patricia Nasello dijo...

Enorme hiperbreve!!!!
Quizá sea el riesgo que corremos al confiar demasiado y equivocadamente, quizá así sea el modo en que la vida se nos va sin que podamos impedirlo.

Enhorabuena por este texto, Maite

Aplausos!

marialuisa dijo...

Ahhh se me ha venido a la cabeza ese gato y la pobre anciana :s
con lo monos que son los gatos jaja
muy bueno!!

un saludo

Cybrghost dijo...

Es que los gatos son muy egoistas. Uno no tiene un gato, un gato ha decidido estar con alguien. Y este se cansó.

AGUS dijo...

Coincido con Rosana. Me inquieta mucho ese elemento tan surrealista que al final termina siendo real, y conectando tan bien con el lector. Muy bueno.

Abrazos.

Luisa Hurtado González dijo...

Confieso que me gustan los gatos, pero me gustan entre otras cosas porque toman sus decisiones, tienen vida propia y... Bueno, parece que el del cuento también tomó su decisión, en la cual se empeñó hasta el final. A mi lo que me tiene mosca es la actitud de la vieja porque, aunque me gusten los gatos, no desprecio las armas de un indefenso viejecito: un bastonazo, o taconazo o pellizco o...

Anita Dinamita dijo...

Un gato juguetón es perfectamente capaz de desmadejar a una anciana, yo conocí un caso en que lo intentó pero la anciana se defendió con uñas y dientes.
Un abrazo

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Caray, Maite!

Un hiperbreve afilado como una navaja de barbero.

Cada vez que te visito me dejas pensando.

Un abrazo y enhorabuena.

vittt dijo...

este micro merece media docena de ilustraciones. casi puedo verlas.

Odys 2.0 dijo...

Joder con el lindo gatito, y perdón por la expresión :-)

Ximens dijo...

Jodio gato. La otra lectura es ese momento en el que las personas ya empiezan a destejer los recuerdos y se acaba la ilusión. Me gusta el relato.

Mar Horno dijo...

Me ha encantado esa abuela hecha un ovillo de cálida lana. Pero me inquieta ese gato jugando con la abuela hecha ovillo. Muy bueno. Fantástico. Un beso.

Elysa dijo...

Lo cierto es quue los gatos son muy suyos. La cuestión es que esa imagen que despliegas en tan pocas palabras se queda pegada en la memoria, en mi caso desde que lo he leído este mediodía ahí está, arañando.

Besitos

Su dijo...

Seguro que de la abela aprendió eso de los ovillos.

El título me encantó.

Abrazos

Torcuato dijo...

Jo, por un momento pensé que iba a volver a ser joven.
Me ha hecho gracia la imagen.
Besos, Maite.

Maite dijo...

montse: si eso es lo que has visto, entonces, esa era mi intención ;)


No comments: por algo se les llama animales de compañía, al final se hacen indispensables en el día a día, y notan cuando algo malo va a pasar.


R.A.: ¿quién mejor que él para destejer una vida, no? Abrazos


Patricia Nasello: eso quería reflejar también Patri, la vida que se nos va deshaciendo poco a poco, hasta quedar en un hilo.


marialuisa: y este también es mono, creo que persa :)


Cybrghost: puede que sea eso, ya estaba agotado de comer su Whiskas para gatos, esta fue una forma de rebeldía


Agus: planos superpuestos, si lo surrealista no nos causa la desazón suficiente como para pensar que puede ser real, entonces pasa a ser abstracto.


Luisa Hurtado González: tal vez la vieja simplemente...se dejó hacer -o deshacer, en este caso-


Anita Dinamita: esa anciana que tú conoces aún no está preparada para destejerse de la vida, espero que le dure la energía por mucho tiempo :D


Pedro Sánchez Negreira: qué bueno, me alegro de dejarte pensando, porque eso me da la certeza de que eres real y existes ;)


vittt: ¿te atreverías a realizar alguna? te reto


Odys 2.0: no te apures, Alberto, no estamos en horario infantil ;)


Ximens: y a mi me encanta tu interpretación, en sintonía con lo que yo he deseado reflejar.


Mar Horno: lo principal de este relato -creo- era la imagen, por eso el gato y la anciana hecha un ovillo eran esenciales


Elysa: pues me alegro, porque como le he dicho a Mar, me interesaba crear una imagen potente. Gracias por dejar constancia de ello. Abrazos.


Su: todos aprendemos de todos, sin duda.


Torcuato: tal vez lo haga, ¿qué te parece una reencarnación? Tu final es una buena idea, destejer para volver a tejer. Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Ahora se desovilla y ya tenemos anciana otra vez.

Saludos.

Maite dijo...

Toro Salvaje: tal vez teja un traje renovado.

Nicolás Jarque dijo...

Maite, que gato más... eso no se hace. Bravo por tu originalidad, un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Me encantó.

Besos desovillados.

Raúl dijo...

Y colorín colorado...

Maite dijo...

Nicolás Jarque: uno ya no se puede fiar ni del gato.

Lola Sanabria: pues que te guste ya significa mucho. Besos lanudos.

Raúl: FIN

Ana Crespo Tudela dijo...

Cuando leí tu relato, que me gustó muchísimo, me acordé de este corto de animación, que me ha costado días encontrar. Aunque no tiene mucho que ver, espero que te guste.
Besos

Ana Crespo Tudela dijo...

Se me había olvidado ponerte el enlace.

http://www.youtube.com/watch?v=M6ZjMWLqJvM

Maite dijo...

Ana Crespo Tudela: qué bueno el corto de animación, jajajaja, gracias por el aporte, Ana.

Miguelángel Flores dijo...

Me gusta muchísimo la magia de las exageraciones que llegan hasta sus últimas consecuencias. Sobre todo cuando están bien contadas.
Felicidades.

Maite dijo...

Miguel Angel Flores: cuando uno se lanza al microrrelato fantástico, tiene que tener mucho cuidado de no pasar la línea que delimita la posibilidad de realidad. Espero haberlo logrado. Abrazos.