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jueves, 16 de febrero de 2012



Los silbidos de las balas rasgan el aire convirtiendo las calles en un sinfin de regueros de gente corriendo asustada, desorientada y sin saber dónde refugiarse. Los milicianos a pie, cargados con sus fusiles, aniquilan cualquier atisbo de movimiento rebelde. Ella, parapetada tras la furgoneta, observa con atención la escena, como si no quisiera perderse ni un momento de aquella barbarie que debe mostrar al mundo. Un cañón apuntando a la frente de la pequeña, un hombre que empuña el arma mientras vocifera: -¿dónde están todos? La niña calla, el hombre dispara, la periodista retrata.

18 comentarios:

Sergio dijo...

Cruda visión de la realidad en muy breves líneas, las suficientes para plasmar un inmenso drama.

Magistralmente contado.

Nicolás Jarque dijo...

Maite, que bien reflejado el escenario de una guerra cruenta, y la obligación-devoción de esa peligrosa profesión que es el de reportera de guerra. No me imagino de cuantas barbaries deben ser testigos esos ojos que se exponen por mostrar al resto del mundo el horror.

Me encantó.

Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Espeluznante. Hay premios Pulizer que sangran cada vez que los miras. Como el del niño y el buitre.

Par de abrazos.

Lola Sanabria dijo...

Perdón Pulitzer.

Luisa Hurtado González dijo...

Una foto es un instante, pero... ¿qué no habrá visto y vivido ese periodista inmerso en la guerra para fotografiarla?
Un beso, Luisa.

Cybrghost dijo...

Refleja muy bien, ese eterno debate sobre la fotografía en dramas.

Patricia Nasello dijo...

Espeluznante, sí.
La tensión dramática de tu micro se corresponde perfectamente con el horror de la realidad que retratás.
Quizá seamos parte de infierno de Dante...

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Esta pieza mantiene la tensión del lector al ritmo de las balas de un fusil automático.

Me parece excelente, por su forma y por su fondo. Por ese análisis latente del punto de inflexión entre lo moral y lo profesional.

Un abrazo, Maite. ¡Gran trabajo!

AGUS dijo...

La vida y su vorágine en toda su crudeza. Un texto con un ritmo trepidante, y crítico, muy crítico. Muy técnico. Bravo.

Abrazos.

Mar Horno dijo...

El niño y el buitre está grabado en mi memoria a fuego. ¿Debe el periodista intervenir o sólo retratar?. Aquello fue un mazazo a la conciencia. Como tu micro. Un beso.

Sergio Cossa dijo...

Crudo y vívido relato.
Me gustaría comentarte algo, Maite.
Este resto de frase:

"como si no quisiera perderse ni un momento de aquella barbarie que debe mostrar al mundo"

¿No estará de más?
Solo un humilde comentario de aprendiz de microrrelatista :)

¡Un saludo!

Miguelángel Flores dijo...

Está claro que si interviniese no retrataría, y si no hubiera fotos, cuántas barbaries serían invisibles? Y lo invisible casi no existe...

Rosana dijo...

Como el fotógrafo el escritor ha de retirarse de la escena, tiene que haber alguien lúcido que pueda elaborar la realidad para provocar algún tipo de reacción. Es lo que tú has hecho :)

Luego además si después uno quiere intervenir de otras maneras pues bien, pero la mirada es muy importante.

Abrazo

manuespada dijo...

Un texto como un martillazo a la conciencia. Siria, o cualquier lugar del mundo, da igual. Por cierto, el Pulitzer que hizo la foto del niño y el buitre se suicidó, criticaron que no interviniera para cambiar la realidad de ese niño. Él dijo que había miles en la misma situación en ese sitio. Besos.

Elysa dijo...

Un texto crítico, escrito como para golpear, pero "apuntando" que si no hay foto nadie conoce el horror.
Muy bueno.

Besitos

TORO SALVAJE dijo...

Hay un corto que gano un premio con una escena parecida.

Besos.

Yunuén Rodríguez dijo...

Su valor de reportera de guerra se me opaca totalmente en una imagen de periodismo hipócrita que vende, que es estridente y pasajero como una bala que mata a una niña y después se olvida sin mayores consecuencias.

Maite dijo...

Sergio: gracias, si te ha llegado de esa manera, el relato ha cumplido su misión. Abrazos.


Nicolás Jarque: tiene que ser extremadamente duro, no creo que nadie pueda acostumbrarse a eso.


Lola Sanabria: toda imagen que sea un reflejo tan espeluznante como el que comentas merecen una mirada distinta, la de lo que se mira con el corazón y con la rebelión interna suficiente para intentar cambiarlo.


Luisa Hurtado: así es, incluso arriesgando su propia vida. Besos.


Cybrghost: esa profesión no está exenta de polémica, sí, aquí se abriría un gran debate.


Patricia Nasello: puede que sea cierto aquello de "este valle de lágrimas" vete tú a saber, lo cierto es que hay realidades realmente horribles.


Pedro Sánchez Negreira: como muy bien apuntas, en la manera de contarlo, en la puntuación, en la brevedad, intentaba crear esa tensión del momento, ese paso a paso que se produce en el apunten, disparen, fuego.


Agus: no está libre de crítica este texto, es cierto, sin embargo yo diría que estos periodistas gráficos hacen una labor social, el el límite está en la cantidad de morbo que utilizan, pero quién pone ese límite?


Mar Horno: eterno debate el que planteas, Mar. Sin información no hay conocimiento, pero...¿hasta dónde? O es que tal vez solo consigan impresionarnos ya las imágenes más cruentas, nos acabamos acostumbrando a todo.


Sergio Cossa: tienes bastante razón en que esa frase puede ser bastante accesoria, pero quería recoger en el micro esa opción de que deben mostrarlo al mundo, de su necesidad. Me lo pensaré, porque puede que quitándola quede más redondo, más directo. No sé. Gracias por el apunte. Abrazos.


Miguelángel Flores: tu punto de vista me parece muy certero, esa es una realidad, lo que no tengo tan claro es si algunos pretenden solo informar -espero que sí-


Rosana: el amor a primera vista, la comida entra por los ojos, etc. La mirada es importantísima, es lo primero que nos habla de lo que tenemos enfrente. Tienes mucha razón.


manuespada: tiene que ser terrible para la conciencia que te critiquen de ese modo, de todas formas, un reportero de guerra en una situación extrema solo lograría ser un cadáver más, tal vez es mejor llevar la noticia, el conocimiento e intentar que el mundo reaccione.


Elysa: esa es la encrucijada, y eso es lo que yo he intentado reflejar. Besos.


Toro Salvaje: ¿sabes el nombre del corto? Me gustaría verlo. Abrazos.


Yunuén Rodríguez: esa es otra opinión, Yun, aunque no creo que nadie pueda olvidar sin mayores consecuencias escenas tan cruentas como las que se reflejan en genocidios, guerras, violaciones, hambrunas...