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jueves, 21 de octubre de 2010

LA CITA PERDIDA

De manera compulsiva rebuscaba algo entre sus papeles. Se veía incapaz de encontrar la nota donde estaba segura había apuntado la dirección a la que tenía que acudir esa misma mañana. No entendía qué estaba sucediendo. Su memoria se afanaba en recuperar una cita que parecía haber caído en algún profundo agujero de sus recuerdos. Perder el control le provocaba ansiedad. Al borde del llanto, sintió la necesidad imperiosa de salir corriendo del despacho. De repente algo le hizo pararse en seco. Las atroces imágenes que se dejaban adivinar en el andén a través del humo, las sirenas y los lloros, le impulsaron a emitir un grito de espanto.
La certeza de que haber encontrado su cita hubiera significado coger aquel tren, dilató sus pupilas hasta el extremo. Su mirada se asemejó a un obturador en busca de un ápice de luz entre tanta penumbra, un diafragma inmortalizando el retrato de cientos de citas fanáticamente truncadas.

18 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Me dejas de piedra, menos mal que apuntaba sus citas y no las guardaba en la memoria. Su ángel de la guarda lo tuvo fácil.
Un abrazo

Maite dijo...

Sí, Anita. Afortunadamente su ángel de la guarda rondaba por allí. Un abrazo.

Ángeles Sánchez dijo...

Muy buen relato Maite.

Abrazos

Torcuato dijo...

Me ha gustado mucho pero no lo termino de entender.
Un beso.

AGUS dijo...

Maite, intuyo la sombra de los atentados del 11-M en tu relato. Me gusta este micro porque cuentas una parte de la historia y dejas intuir perfectamente la otra. El destino, la suerte en un día de infortunio general.

Un abrazo

Maite dijo...

Angeles: gracias por tu lectura, un beso.



Torcuato: es muy sencillo, alguien que no encuentra en su agenda una cita, para acudir a esa cita hubiera tenido que coger un tren, ese tren es protagonista de un desastre ferroviario (accidente, descarrilamiento, atentado...) Conclusión: no encontró la cita, no encontró la muerte.
Espero que ahora te guste más o tal vez menos ;-) Un beso

Maite dijo...

Agus, lo has clavado. Gracias por tu brillante comentario. Un fuerte abrazo.

manuespada dijo...

Te relato me ha recordado también al 11-M, de hecho vivo en la calle Téllez, donde murieron decenas de personas, y cada día veo por mi ventana las flores que dejan las familias. Es duro, así que procuro no mirar mucho. Tu relato es como si mirara por otra ventana, por la que no se ven las flores, porque tu protagonista no cogió ese tren.

Adivín Serafín dijo...

Cuando acabas de leer un micro y apenas te funciona la cabeza, sólo el repetir del micro llena ese vacío. Eso me pasó al leer el tuyo.

Blogsaludos

Maite dijo...

Manu: este relato quiere reflejar un poco la ironía del destino, que en tantas ocasiones o nos juega malas pasadas o nos pone alas, es así de cambiante.
Además trata de ser un pequeño homenaje a las víctimas, estas y cualquier otra, del horror y el sin sentido. Un abrazo fuerte.


Adivín: no recuerdo haber tenido un comentario que me "llenara" tanto antes del tuyo. Muchas gracias por tus palabras. Un fuerte abrazo.

Lola Sanabria dijo...

Maite, Maite... no revientes los relatos explicándolos que condicionas al resto de los lectores. Y ahora voy al meollo. El tema es fantástico, el desarrollo estupendo, pero hay, a mi entender, un exceso de palabras horripilendas para explicar lo que ocurre. Insinuar, más que contar. No por explicitarlo más y más, da más repelús. Choca con coches pero sigue, le impidieron reprimir un grito de espanto (rebuscada forma), insospechada certeza... lo dicho, creo que si lo pules un poquito más, te queda un relato chupi lerendi.

Abrazos.

Maite dijo...

Lola!! menuda reprimenda me has echado ;-) Y qué le voy a hacer si los lectores me piden explicaciones, reconozco que no me gusta leer los comentarios antes de comentar los relatos, para no caer en las visiones de los demás. Sobre el exceso de la descripción, creo que puedes tener razón y se podría llegar a pulir, e incluso acortar, ciñéndome más a la estructura de un micro, es sólo que en esta ocasión el cuerpo me lo pedía. Pero lo guardo en el cajón de los retoques. Gracias por tu sinceridad, Lola.

Chula dijo...

Aparentemente una acción equivocada (extravío de la nota, nula capacidad para recordar, pérdida de control... ¿lo habría apuntado siquiera?), evita un fatal desenlace. ¿Destino? ¿Premonición?... ¿Fantasía?
Una acción minúscula que a la protagonista le ha supuesto una historia mayúscula, la propia.
Besos.

Alberto Otaduy dijo...

Impresiona. No es algo que pasa diariamente?. Es decir, somos como pequeños seres tomando decisiones dentro de un inmenso mar de circunstancias y suerte?. Incluso a veces somos tan fatuos que pensamos que controlamos el devenir. en fín. Muy buen micro. soy novato pero me voy enganchando.
besos
alber

Maite dijo...

Chula: así ees el destino no? nos puede hacer vivir grandes historias o tirarlo todo por tierra. Lo único que lo salva es que creo que el destino tiene un gran componente de nosotros mismos, y por tanto, no es tan inmodificable como algunos quieren hacer ver. Un beso.

Maite dijo...

Alber: así es, cada paso que damos es una pequeña o gran decisión, la vida está llena de ellas y elegir un camino u otro puede cambiar por completo la historia. ¿No es alucinante?
Me alegra que te vayas enganchando, te aconsejo ver también algunos blogs de mis compañeros que escriben verdaderas maravillas.
Un abrazo fuerte!!

Torcuato dijo...

Maite, el relato me gustó mucho porque me ha entrado bien en la vista, el cerebro, el alma y el corazón. Intuía ese mal evitado pero no lo sabía con certeza. Este micro tiene fuerza suficiente para trascender aunque no se consiga captar exactamente lo que el autor (tú) quería.
Un beso.

P.D. Por cierto. ¿Conoces mi blog?

Maite dijo...

Gracias, Torcuato, acabas de definir la magia de la escritura. Me ha recordado a cuando escucho una canción en otro idioma, y aunque no sé muy bien lo que dice (soy fatal en los idiomas), muchas de ellas me hacen llorar. Creo que a eso se le puede llamar sensibilidad.
Respecto a tu blog, lo engancho ahora mismo al blogroll, cuando cambié la apariencia de mi bitácora, por un fallo, perdí toda la relación de blogs, es posible que se me haya escapado alguno. Me paso por allí y leeré encantada los micros atrasados.
Un fuerte abrazo.