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lunes, 18 de octubre de 2010

SUICIDIO PROGRAMADO

Amaneció sabiendo que hoy sería su último día. Dispuso, con cuidado, la aguja con la que atravesaría la piel inoculando el veneno en la sangre. Unos minutos más y todo habría terminado. Fue de habitación en habitación, buscando el lugar idóneo donde hallar la muerte. Un zumbido sordo y continuo inundó toda la estancia. Fue tan sólo un instante. Clavó su aguijón y cayó fulminada.

21 comentarios:

Torcuato dijo...

Creo que lo pillo. ¿Una abeja?
Un beso.

Maite dijo...

Bingo, Torcuato.

Alberto Flecha dijo...

Lo que más inquieta es que amaneciera sabiendo que sería su último día. ¿Lo tendrán programado?
Un abrazo.

AGUS dijo...

Siempre me he preguntado si son "conscientes" de ello y a su pesar el instinto logra salirse con la suya. Buen micro.

Un abrazo.

Maite dijo...

Alberto: de ahí viene el título. Si los animales tienen instinto de supervivencia, ¿puede ser que sientan que ese es su final? Un beso.


Agus: esa es la reflexión que me hacía con Alberto. En el micro se hace un paralelismo con la vida humana, y con su fragilidad. Un abrazo.

Anita Dinamita dijo...

Alomejor hay algún estudio sobre la conciencia de los animales de su propia muerte, es posible que sepan más que nosotros!
Un abrazo Maite

Maite dijo...

Anita: nunca se sabe, puede ser. Aunque a veces dudo de que ni los humanos tengamos demasiada conciencia, al menos con la vida de los demás. Un abrazo.

Lola Sanabria dijo...

¿De verdad que clavarían el aguijón las abejas si supieran que en ello les iba la vida? Bonita forma de contarlo.

Besos volados.

pablogonz dijo...

Buena finta argumental. Además la prosa es diáfana, lo cual siempre se agradece. Por fin una pregunta, ¿inoculando la sangre o inoculando el veneno?
Abrazos admirados,
PABLO GONZ

Claudia Sánchez dijo...

¡Muy bueno Maite! Me encantó el paralelismo.
Saludos!

Maite dijo...

Lola, pues eso es algo que me temo que nunca sabremos. Realmente intentaba más poner una situación que pudiera aparentar una realidad para terminar siendo otra. No sé si lo conseguí. Un abrazo.

Maite dijo...

Pablo, gracias por entender esa finta argumental, que era el verdadero propósito del micro.
Respecto a inocular, creo que tienes razón, porque aunque la Real Academia dice que el significado es "1. tr. Med. Introducir en un organismo una sustancia que contiene los gérmenes de una enfermedad" y por tanto podría considerarse como envenenar (es el significado que yo le quería dar). El uso más acertado es el de "inyectar o introducir", por tanto sería -inocular el veneno en la sangre- Lo cambio, creo que es mejor así. Un fuerte abrazo.

Maite dijo...

Claudia, gracias, me alegra que te haya gustado. Un beso.

Alberto Otaduy dijo...

Qué frialdad, me da una sensación de vértigo.. se puede tener tanta determinación? Me imagino todos los preparativos, incluso las circunstancias que le pueden llevar a hacerlo. Con un párrafo tengo cancha para completar la historia.
Muy bueno.
abrazo. Alber

Maite dijo...

Alber: me encanta cuando alguien que no está acostumbrado al micro, lee uno. Es un lujo que te guste y te atraiga la historia sin más, ahora te diré que la historia trata de una abeja, haciendo un paralelismo con la vida, esa es la magia del microrrelato. Un abrazo.

Víctor dijo...

Me gustó, Maite. Me pillaste despistado, y caí de cuatro patas. Releyéndolo, veo que está bien montado. No me descoloqué hasta el "zumbido". Bien logrado.

Un abrazo.

Maite dijo...

Víctor, ese "zumbido" era la pequeña pista. Debo confesarte que me agrada sorprender a lectores avezados como tú. Un abrazo.

Chula dijo...

Me ha encantado. Espero que al menos, clavara con gusto el aguijón, jaja.

Maite dijo...

Chula: seguro que lo clavó con mucho gusto, tal vez le causó hasta placer, ups :-O

egolastra dijo...

Al pié del post debería poner "Inoculado por Maite en ..."

Felicidades, saludos.

Maite dijo...

egolastra: espero no inocular a nadie nada!!! Tan sólo pretendeo dejar unas letras para que quien quiera-barra-pueda...pase un rato amable.
Un fuerte abrazo