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martes, 8 de junio de 2010

ASPIRACIÓN

Consumir un cigarrillo que hubieran encendido sus labios sería lo más cerca que jamás pudiera estar de ellos.
Aspiré suavemente el humo y, poco a poco, saboreándolo, me fui fumando sus besos.

2 comentarios:

Alberto Flecha dijo...

Intenso. Una historia de desamor consumida en dos caladas, pero que deja un aroma duradero...
Muy bonito, Maite, gracias por tus palabras.
--->

Maite dijo...

Sip, un amor que cala hasta los pulmones ;-) Me ha gustado mucho tu comentario...eso de consumido en dos caladas me ha parecido muy poético.

Un abrazo mayúsculo