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jueves, 24 de junio de 2010

LA LEYENDA DEL ALFARERO DE MORÁN DEL PÍ

El último viernes de cada mes, de la fuente de Morán del Pí brotaba vino en lugar de agua. Contaba la leyenda que esto era obra de Luis Salcín, alfarero de la localidad hasta 1982, año en que falleció. Se decía que el anciano artesano, amante de su pueblo y apasionado de su oficio, para perpetuar la tradición, cada mes realizaba el milagro. De este modo, en esas fechas, cientos de visitantes adquirían preciosas ánforas que regresaban repletas del rico caldo.

En la vieja alfarería, el nieto de Luis trabajaba el barro esgrimiendo una sonrisa pícara. Como cada fin de mes, había pasado toda la noche cargando litros de vino hasta la plaza. Desde el torno, observaba a los turistas que, fascinados con su arte, elegían delicados recipientes donde verter el quimérico líquido, sin siquiera sospechar que el milagro sí provenía de un Salcín, pero no exactamente del difunto Luis.

4 comentarios:

manuespada dijo...

Los timos bien hechos son una obra de arte en toda regla. Muy buena historia.

Maite dijo...

Sí, aunque más que un timo es un engaño con beneficio para todos, ten en cuenta que el pueblo se llevaba unos cuantos litros de vino también.

Un abrazo

Torcuato dijo...

Me ha gustado Maite. Lo presentaste a Artesanía Comprimida. Yo presenté uno y no sé nada del resultado todavía.
Un beso.

Maite dijo...

Torcuato: presenté dos relatos y tampoco se nada del fallo del concurso hasta la fecha.

Un beso