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miércoles, 23 de junio de 2010

CEGUERA

Pedro, el oculista, ha salido corriendo. Él que siempre había cuidado de la vista de los demás, ahora, sin saber cómo ni porqué, se encontraba sumido en una total y absoluta ceguera. Tropezó con las sillas de la consulta y chocó contra las puertas, hiriéndose brazos y rostro. Alcanzó la calle bajando con cuidado las escaleras. Caminando a gatas en la oscuridad, iba colisionando con otras personas que, como él, aullaban de miedo al sentir un manto negro sobre ellos. El mundo, sin avisar, se había sumido en una inquietante tiniebla. Nadie les había advertido del verdadero alcance que tendría el apagón neurológico.

8 comentarios:

Alberto Flecha dijo...

Buen regate ahí al final, Maite. Me ha gustado.
Un abrazo.

Maite dijo...

Gracias Alberto, pero no he conseguido meter gol en la Ser! ;-)

Gotzon dijo...

La verdad es que suena terrorifico que todo el mundo sufra una ceguera al mismo tiempo...ufff, que caos...

Maite dijo...

¿Te imaginas?, Saramago lo cuenta muy bien en Ensayo sobre la Ceguera.

Un abrazo, Gotzon

Torcuato dijo...

La frasecita de marras apuntó a muchos escritores hacia Saramago. Aún así es una metáfora muy buena esta de la ceguera colectiva.
Un beso.

Maite dijo...

Pues sí, creo que a la mayoría se nos pasó por la mente Saramago, aunque los finalistas, ninguno tenía relación.

Un abrazo

Anita Dinamita dijo...

Lo que más me gusta es la frase final, que no sería nada sin el resto del micro :)

Maite dijo...

Anita: todo el micro rezuma la historia para desembocar en esa última frase. ¿No tienes también tú la sensación de que algunas veces pareciera que hubiera ocurrido un apagón neurológico? Si no fuera así, hay demasiadas cosas en este mundo que no me explico.

Un abrazo